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  • Nuestra Belleza 2007
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Nuestra Belleza 2007

Arranca un nuevo sueño
La primera temporada de Nuestra Belleza Latina sorprendió a todos. Chicas hermosísimas que concursaban para ser la nueva reina latina fue la premisa que desde el principio nos enganchó. Eso y las historias tan conmovedoras que a lo largo del show se fueron presentando.

Pero aún con todo esto, el concurso necesitaba de una mano dura que convirtiera a las chicas en verdaderas bellezas y en dignas de portar una corona... todo en exactamente 12 semanas, así que nadie mejor para este reto que Osmel Sousa, el juez que se convertiría en la mano de hierro con la experiencia de ser director de Miss Venezuela.
Belleza juzga belleza
La ex Miss Universo Alicia Machado, actriz, cantante y presentadora, se enfrentó al reto de ser jurado de Nuestra Belleza Latina 2007 junto a Osmel Sousa y a Carlos Calderón. La bella venezolana fue la encargada de juzgar a las chicas por la fortaleza con la que se desenvolvieron.

"Estar en un reality show es una de las cosas más difíciles que hay en la vida porque se encuentran muchas personalidades y muchas culturas. Hay diferentes nacionalidades, diferentes principios y en mi caso, como juez, voy a observar la convivencia entre diferentes culturas, eso es lo que hace a una reina universal", dijo en ese entonces.
El tercer juez
"Me escogieron primero para ser juez para las audiciones en Miami porque tengo fama de que sé mucho de mujeres porque he trabajado junto a las mujeres más bellas de Univision y luego, me propusieron ser jurado para todo el proyecto", platicó Carlos Calderón justo cuando se dio a conocer que sería el tercer juez.
La selección
La convocatoria se extendió a todo el país y de infinidad de ciudades llegaron chicas a las audiciones ansiosas de entrar al primer show en la historia de Nuestra Belleza Latina y poder verse con la corona en sus cabezas y con la oportunidad de trabajar por un año en Univision.
En Nueva York
Una de las ciudades en la que las chicas buscaron un puesto en el show fue Nueva York. Con su frío clima, su aire cosmopolita y sus calles llenas de moda, Nueva York vio desfilar cientos de chicas latinas que practicaban su español en las líneas, se ayudaban con el maquillaje y se daban consejos para tener éxito adentro.
La consejera de las chicas
Giselle Blondet estuvo al lado de todas las chicas en cada una de las audiciones y desde la transmisión del primer programa, Giselle se convirtió no solo en la presentadora con más carisma, sino también en confidente y amiga de las muchachas que después entraron a la tan ansiada mansión de la belleza.


La ciudad del sol
En Miami las chicas llegaron con maquillaje natural y ropa fresca cubriendo los coloridos bikinis para sorprender a los jueces. Todas nerviosas de no saber lo que les esperaba frente a Osmel, Alicia y Carlos, pero confiadas en que la alegría de conocer nuevas amigas en la espera las empujara.
En el frío Chicago
La nieve o las bajas temperaturas no pudieron impedir que cientos de jóvenes audicionaran en Chicago. Una ciudad con mucho calor pese al frío y Giselle Blondet lo comprobó animando a las chicas que esperaban en la línea su turno de audicionar.
Moda invernal
Botas altas, chaquetas de pluma de ganso y largos abrigos fueron parte de la moda que las chicas presumieron en Chicago. La nieve y el aire congelado tuvo a las jóvenes en constante movimiento cantando, bailando y preparándose.

Muchas de las niñas que audicionaron en la ciudad de los vientos y no consiguieron el pase a Miami, regresaron en los años posteriores mejor preparadas y siguiendo al pie de la letra los consejos de los jueces para volverlo a intentar.
¡Qué viva el trópico!
Puerto Rico recibió las primeras audiciones de Nuestra Belleza Latina con todo el calor y color que caracteriza a esta ciudad tropical. Las jóvenes que asistieron mostraron más piel que nunca con faldas, shorts, escotes y trajes de baño que detuvieron el tráfico de San Juan.
La primera reina
¿El sueño de todas las aspirantes? Ser la primera reina latina y poder dar un ejemplo de vida a las demás chicas en Estados Unidos. Y aunque todas lucharon mucho para conseguirlo, solo una logró tener la corona entre las manos y sobre la cabeza.
Mansión de la belleza
Para prepararse en el mejor ambiente, las bellas seleccionadas en el 2007 fueron invitadas a pasar unos meses en esta inigualable mansión ubicada en una de las zonas más exclusivas de Miami. En esta residencia con alberca, gimnasio, asoleadero y un lounge, las chicas recibieron un gran entrenamiento.
Arte moderno
La arquitectura de la mansión era ideal para albergar el espíritu juvenil de las chicas. Originalmente la construcción tiene cinco habitaciones, tres baños y medio, una cocina amplia, comedor, living y salón familiar, repartidos en tres niveles. La particularidad de esta casa es la integración de los ambientes gracias a las paredes totalmente vidriadas. 
Para refrescarse
La piscina nace literalmente de una fuente de mármol travertino que sale del cuerpo central de la mansión. Como está en un nivel más elevado que el jardín, su borde se confunde con la bahía. 
12 seleccionadas
¿Quién vivió en la mansión? Solo 12 chicas, las más bellas, talentosas y carismáticas que participaron en la primera temporada del programa.
En esta gala, Giselle presentó a las 12 finalistas que desde ese momento empezaron a pelear por los votos del público para poder quedarse con la corona.
La más bella
Alejandra Espinoza, una mexicana que residía en San Diego, California, fue la afortunada chica que se llevó la corona en la primera temporada de Nuestra Belleza Latina. Con un 31.9% del total de votos, el público eligió a la mexicana para representar a la mujer latina.

"Mejorar tu belleza era algo difícil pues has sido preciosa desde el comienzo, sin embargo, has crecido en todo a nivel profesional", le dijo Carlos Calderón, quien siempre tuvo en claro cuáles eran sus cualidades.
Palabra de reina
"Este es sólo el comienzo de muchos pasos que voy a recorrer. No voy a decepcionar a los que votaron por mí y a los que no votaron tampoco. Solo quiero demostrar a todos los latinos que aunque no seas ciudadano de este país, puedes salir adelante y lograr tus sueños", dijo al recibir la corona.

Para la reina, su paso por el concurso fue una gran experiencia y su año de reinado lo resumió en solo cuatro palabras: difícil pero el mejor.
Las amigas
"Es la mejor experiencia que he tenido en mi vida. En las audiciones quedé bien contenta, fue muy emocionante para mí porque fue algo diferente, fue emocionante porque no sabía a lo que me estaba enfrentando, no sabía lo que podía pasar.

"Dentro de la casa, la convivencia con las muchachas fue increíble. Salí con muy buenas amigas de ahí. Ahora que vivo en Miami me llevó muy bien con Elizabeth, otra de las participantes. Para mi punto de vista la mejor experiencia que he tenido hasta el momento", expresó Alejandra con el cetro en la mano.
Chica Gigante
Cuando Alejandra se convirtió en Nuestra Belleza Latina se mudó a la ciudad de Miami y su madre dice que la extraña mucho, sin embargo madre e hija se ven al menos una vez al mes.
Al terminar su reinado, se convirtió en una de las modelos de Don Francisco y va a su casa cada vez que su trabajo en Sábado Gigante se lo permite.
La primera de muchas
Aunque el reinado de Alejandra se pasó en un abrir y cerrar de ojos, para la mexicana fue un parteaguas en su vida y el inicio de una carrera que se encarga de construir día a día. Para Nuestra Belleza Latina una gran reina que merecía una sucesora a la altura: Melissa Marty en 2008.

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