Claves para vestirse bien

Las claves para vestirse bien

Penélope Cruz se ha convertido en un icono de la moda. - EFE

Cada mañana, al despertarnos, nos hacemos la misma pregunta frente al espejo: “¿qué me pongo?”. La imagen nos importa porque dice mucho de nosotros, pero vestir bien no es fácil. Aunque el buen gusto es innato, las claves fundamentales para llevar una indumentaria correcta se pueden aprender. Para ello se ha creado una profesión que cada vez tiene mayor relevancia, la de los asesores de imagen. Políticos y actores de cine siguen sus consejos. Ahora desvelamos los más importantes.

En cualquier ámbito, ya sea familiar o laboral, debemos esforzarnos en dar una buena imagen. No es una cuestión de belleza, sino de corrección y buenas maneras, aplicable también a los gestos y las expresiones. Todo estos detalles conforman nuestra carta de presentación, por lo que debemos prestarles atención.

Como es obvio hay que mantener una higiene personal impecable. Un pelo sano, unas uñas cuidadas o un aliento fresco son aspectos esenciales en nuestra interacción con otros individuos, al igual que un calzado limpio o una ropa sin manchas ni descosidos y bien planchada. A partir de estos mínimos, construiremos la indumentaria más adecuada conforme al contexto en el que nos movamos, nuestra edad y nuestra figura.

El fondo del armario femenino

Las prendas de ropa básicas forman lo que se conoce como "fondo de armario". En el caso de las mujeres, en las perchas no deben faltar un pantalón negro y una camisa blanca: dos piezas que combinan con todo y que resultan adecuadas para cubrir prácticamente cualquier necesidad. Los complementos son el toque que determinará nuestra personalidad y que nos permitirá variar nuestra imagen según la ocasión, aún con ropa idéntica.

Antes de comprar ropa, échale un vistazo a tu armario. En primavera y verano sería bueno disponer de un vestido sencillo de algodón o seda, un traje de chaqueta y una falda de cualquier otro tejido ligero, blusas y camisas tanto lisas como estampadas, además de chaquetas o rebecas y una gabardina. El pantalón vaquero, prenda estrella por su versatilidad, también te servirá para la temporada de otoño invierno.

En los meses más fríos del año, no puede faltar un abrigo de lana o piel, un traje de chaqueta grueso de vestir y otro más informal, camisas, blusas y una buena colección de jerseys. Cada año debes prestar atención a las tendencias de moda para actualizar las formas y los colores de la prendas de tu guardarropa.

El estilo masculino se caracteriza por ser clásico, por lo que perdura durante mucho más tiempo. Todo hombre que se precie de ser elegante deberá contar con trajes de buena calidad, lisos o con estampados discretos como las rayas o los cuadros príncipe de gales. Los de color azul marino y gris son indispensables, pero para ocasiones más informales no está de más tener uno marrón o beige. Si tiene que vestir de “sport”, no fallará con unos pantalones de franela y una americana.

Lo correcto es que las mangas de las chaquetas cubran las muñecas y que los puños de las camisas asomen por debajo unos dos centímetros. También se tiene que ver por detrás de la chaqueta un centímetro del cuello de la camisa.

Mucha atención a los complementos, sobre todo a la corbata, la clave del vestuario masculino: de seda para vestir, y de lana para un atuendo más informal. Los zapatos negros combinan con los trajes oscuros, para el resto se reserva el color marrón. En cuanto a los calcetines tienen que armonizar con el traje, pero no fallará si los lleva lisos y de tonos oscuros.

Prendas que tapan defectos

Desde sus orígenes ha servido como protección frente a las inclemencias del tiempo, y poco después empezó a desarrollarse como una forma de ocultar las imperfecciones de nuestro cuerpo (o de resaltar las partes de las que estemos más orgullosos). Las mujeres lo tenemos especialmente fácil. La variedad de nuestro vestuario nos permite cientos de opciones para dar con la imagen que desean.

Mar Díaz es directora de un centro de formación en Madrid que lleva su nombre, donde se imparte un curso de asesoría de imagen. Va dirigido a profesionales del mundo de la imagen y a cualquier persona interesada en mejorar su aspecto. Para aquellas mujeres que quieran parecer más altas, Mar tiene algunos trucos: “deben utilizar vestidos sencillos, sin estampados ni elementos que ensanchen, como hombreras o mangas abultadas. Por el contrario, las mangas cortas y largas y ceñidas estilizan y alargan la figura”. Si su deseo es perder unos cuantos kilos visualmente, Mar recomienda vestir con colores oscuros, lisos y de telas con caída suelta.

El maquillaje y el cabello son otros grandes aliados de la mujer para disfrazar sus imperfecciones de la forma más natural. Estos dos aspectos son también parte del programa de los estudios de asesoría de imagen. Así por ejemplo, Mar Díaz recomienda en su centro cómo dar volumen a unos labios finos sin tener que llegar a pasar por el quirófano “en primer lugar hay que perfilar el borde con un lápiz natural (las comisuras con un tono más oscuro), luego debemos aplicar por toda la superficie del labio un color que se le parezca y, para terminar, daremos un toque de brillo en la parte central”.

Con trucos como éstos, los asesores de imagen son capaces de transformar la imagen de una persona hasta el punto de que ésta logre transmitir con su forma de vestir, su peinado o sus gestos un mensaje concreto: de respeto, modernidad, sencillez... Por eso no es de extrañar que desde hace años personajes con influencia, como políticos, actores o periodistas, dediquen parte de su sueldo en contratar los servicios de un profesional de la imagen.

La novedad es que ahora es la gente de a pie, desde ejecutivos hasta amas de casa, la que se está animando a aprender nociones de imagen para aplicarlas en su vida diaria. Mari Carmen Cazcarra dirige otra empresa especializada en la asesoría de imagen situada en Barcelona. Autora además de un libro al respecto titulado “El poder creativo de la imagen personal”, Mari Carmen está convencida de que todos podemos aprender a vestir con gusto: “nuestra tarea como profesionales de la imagen es enseñar a vestir con arreglo a cada momento, diseñando para ello un guardarropas básico en el que tenemos en cuenta las características y necesidades de cada cliente”.

Además de todos los detalles visuales, los asesores de imagen también modelan la forma de hablar y de expresarse. La formación que ofrecen, por tanto, es más completa de lo que parece y proporciona todo un abanico de recursos para que consigamos desenvolvernos con éxito en una sociedad que cada día tiene más en cuenta la imagen.