Gelatina para tu piel

Gelatina para tu piel

La gelatina ayuda a que tu organismo se encuentre bien, por dentro y por fuera. - EFE

Mantener una vida sana y saludable no es tarea fácil y acarrea algún problema si el deporte entra a formar parte de nuestra vida de una manera constante y sin tomar las precauciones adecuadas.

El esfuerzo corporal excesivo puede dañar los huesos y las articulaciones. Las consecuencias se traducen en dolores e hinchazón de las articulaciones y una movilidad limitada. La degeneración de los cartílagos es en muchos casos un proceso lento, que sólo se notan años más tarde. Pero una prevención a tiempo puede ser un gran remedio.

La gelatina es especialmente beneficiosa para los huesos, porque contiene los aminoácidos glicina y prolina en altas concentraciones. Ambos aminoácidos son importantes para la estructuración de los cartílagos de las articulaciones, que sufren cuando éstas se someten a grandes esfuerzos.En caso de carencia de aminoácidos, aparte de otras molestias, se pueden sufrir también dolores en las articulaciones.

Esta ingesta regular de al menos 10gr. de gelatina puede regenerar rápidamente las articulaciones en caso de sobreesfuerzo. La proteína resulta recomendable para todos los deportistas que acudan al gimnasio o que sometan sus articulaciones a esfuerzos.

La gelatina posee unas propiedades de consumo que se han aprovechado en la elaboración moderna de alimentos y dulces. Las gominolas, los caramelos blandos, los regalices y los dulces conocidos como nubes (dulce de espuma blanco y rosa) son un recurso perfecto.

La gelatina posee además una serie de propiedades de las que se beneficia no sólo el interior de nuestro organismo sino también el exterior.

La proteína colágena en forma de gelatina ayuda a la belleza natural de jóvenes y mayores. Se trata de una proteína corporal que proporciona tersura y firmeza a la piel, ligando el agua y aumentando la hidratación de la piel que se vuelve lisa y suave.

A partir de los 25 años la cantidad de colágeno en la piel comienza a desaparecer y el que queda ya no tiene tanto efecto como en los primeros años de la vida. A partir de ese momento, hay que aportar a la piel proteínas y la gelatina es una de las posibilidades, además de una manera natural.

Este producto contribuye a apoyar el tejido conjuntivo y proporciona tersura y firmeza a la piel. A través de su ingesta por vía oral llega directamente al flujo sanguíneo y desde allí a su lugar de destino, el tejido conjuntivo.

Muchas cremas y lociones contienen colágeno para hidratar la piel. Sin embargo, la proteína colágena ingerida a través de los alimentos tiene un mayor grado de eficacia en el tejido conjuntivo y, por lo tanto, resulta especialmente eficaz para tratar la piel.La gelatina refuerza además el cabello y le proporciona un brillo sedoso. También las uñas se vuelven más fuertes, no se rompen con facilidad. La capacidad gelificante de la gelatina hace que los mejores cocineros confíen en esta característica para dar forma a sus platos dándoles las formas más llamativas. Puede utilizarse como espesante, sirve para emulsionar y formar espumas, liga geles y agua. Son principalmente estas características las que la convierten en lo que es, un talento versátil.

La gelatina es inodora y sin sabor. Está libre de colesterol, azúcar y grasas. Todas éstas son propiedades que hacen que sea tan importante precisamente para la alta cocina, ya que la gelatina se puede utilizar de forma universal sin interferir en el sabor de alimentos de gran valor o convertir la comida en una verdadera ’bomba de calorías’ innecesaria.

Es apreciada por su capacidad para reaccionar al calor. Se funde a 37 grados Celsius, es decir, a la temperatura del cuerpo humano, y se solidifica nuevamente al enfriarse. Esto significa que los alimentos que contienen gelatina se funden en la boca con una sensación delicada y un aroma intenso.

Hay que reseñar una diferencia importante entre la gelatina y los “sustitutos vegetales“ como son los alginatos o geles de pectina. Los alginatos forman geles transparentes y elásticos, pero su punto de fusión es mucho más elevado que el de la gelatina, lo que significa que los alimentos que contienen alginatos no se funden en la boca.

El elevado punto de fusión impide que una parte de los aromas queden liberados, lo que impide que se desarrolle todo el sabor. Esto significa que los alginatos no ofrecen las mismas propiedades fantásticas de consumo que la gelatina. Los geles de pectina no tienen propiedades elásticas y, por lo tanto, no crean formas estables.

Preparación

Regla general para la dosificación de la gelatina en hojas: .Para jaleas por medio litro de liquido: Usar 6 hojas. Para postres de crema (con yema): Usar 4 hojas. Para postres de crema que se sacan del molde volcándolos: Usar 8 hojas.

- Poner la gelatina en hojas a remojo de agua fría durante unos minutos. A continuación, saca la gelatina empapada del agua y exprímela cuidadosamente.

- Disolver la gelatina empapada en comidas calientes. - Añadir la gelatina empapada y exprimida directamente al líquido o a la crema caliente removiendo todo hasta que quede completamente disuelta.

-- Disolver la gelatina empapada en comidas frías.

Para preparar postres de nata o cremas de requesón, disolver la gelatina empapada y exprimida en una cazuela pequeña a bajo fuego. Mezclar unas cuantas cucharadas de la masa fría con la gelatina disuelta antes de añadir el resto de la masa fría. A continuación remover todo.

Cuidado: Añadir siempre la masa fría a la gelatina, no al revés.

- Disolver la gelatina en el microondas. La gelatina se disuelve especialmente bien en el microondas. Para ello, hay que poner la gelatina empapada y exprimida en una fuente y licuarla durante unos 10 segundos a máxima potencia. A continuación, proceder como se ha descrito para la preparación de comidas frías.

Para preparar jaleas y cremas de kiwis, piña, papaya o mango crudos, hay que rehogar la fruta brevemente o rociar con agua muy caliente antes de la preparación. En su estado crudo, estas frutas contienen una enzima que descompone la proteína y disuelve la gelatina.

Una bolsita de gelatina en polvo (9 g) equivale a 6 hojas de gelatina en hojas.

No poner nunca la gelatina en un líquido hirviendo ya que de esta forma pierde su poder gelificante.

Las jaleas no son idóneas para congelarlas. Después de la descongelación pierden su consistencia blanda volviéndose quebradizas.