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Los procesos masoquistas de belleza

Si una inyeccioón en el brazo es algo que nos duele hasta el último nervio del cuerpo, ahora imagínense hacer esto en tu boca y rostro para verte como Angelina Jolie. Nosotras recurriríamos primero a cremas anti arrugas y labiales que hinchen los labios a someternos a algo así.
Las mismas mujeres que se oponen a hacer ejercicio porque al día siguiente no se pueden mover del dolor muscular, son las primeras en someterse a cirugías estéticas para reducir tallas, con las que tienen que guardar absoluto reposo, se hinchan y se ponen fajas.
Los tratamientos con láser están muy de moda, pero hay que ser honestas, realizarte algo con este aparato es poco placentero porque sientes que te van dado toquecitos eléctricos por donde quiera que pase la luz y a ¿quién le gusta sentirse electrocutado? ¡A nadie!
Querer lucir una piel siempre joven, tersa y sin rasgos de arrugas es el deseo de muchas mujeres que han llegado al extremo de tratarse con temperaturas congelantes para conseguir su tan anhelado capricho. Antes preferimos un día en la playa para relajarnos y evitar los signos de la edad, a que nos dé una tremenda hipotermia.
Ir al dermatólogo a que te extraiga los barritos y espinillas es como entregarle tu cuello a un verdugo, porque de verdad duele tanto este proceso durante y después de realizarlo, que al instante que dejas de apretar los ojos y los abres te escurren las lágrimas del sufrimiento.
Únicamente las mujeres que tienen el suficiente valor para someterse a una depilación del área del bikini son capaces de soportar el dolor, ardor, irritación y todas las demás consecuencias que este tratamiento da.
Con tan sólo escuchar el sonido de los aparatos del dentista se nos ponen los pelos de punta, ahora tener algún aparato en la boca por más de 1 año como los frenos para juntar los dientes es doloroso, además de incómodo para comer, hablar e incluso besar.
Desintoxicarte es lo mismo a someterte a una tortura, ya que no puedes ingerir bocado hasta que elimines todas las toxinas de tu cuerpo con puros licuados. Este tratamiento puede durar hasta tres días.
La sensación caliente, el proceso de enfriamiento y después sentir como te arrancas vello por vello en lo que jalas tu piel al desprender la cera de ella es algo desesperante y más por ser un castigo lento, ya que sólo puedes depilarte por zonas y no toda de un jalón. ¡Ouch!
Si una aguja duele, ahora piensa las que tienen que usarse para que te tatúes cejas, labios y párpados y así lucir un maquillaje permanente. Mejor levántate más tempranito a darte la "manita de gato", en vez de sufrir e hincharte por quedar maquillada toda la vida.

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